Para tener en cuenta ...
Así como ocurrió con la computación en el último medio siglo, la biotecnología será domesticada en los próximos 50 años. Esto implicará la aparición de kits del tipo "hágalo usted mismo" para, por ejemplo, jardineros que podrán diseñar sus propias rosas y orquídeas, o criadores de animales dentro de poco capaces de diseñar sus propias lagartijas y serpientes. Será una nueva forma de arte, tan creativa como la pintura o el cine. Aparecerán juegos biotecnológicos para chicos de preescolar, como juegos de computadoras, pero esta vez con huevos y semillas reales. Y los chicos se apegarán a los organismos que creen. Esto implicará una explosión en la biodiversidad en la medida en que se diseñan nuevos ambientes para hacer caber millones de bichos nuevos alrededor del mundo. Los paisajes urbanos y rurales serán más variados y más fértiles.
Habrá dos peligros obvios y severos. Primero, niños inteligentes y adultos maliciosos hallarán la manera de convertir estas herramientas biotecnológicas en peligros latentes como microbios letales. Segundo, padres ambiciosos se las rebuscarán para –biotecnología mediante– modificar a sus propios bebés. La gran pregunta sin contestar es si podremos regular la biotecnología domesticada para que pueda ser aplicada libremente en animales y vegetales pero no en microbios y humanos.
*Freeman Dyson es físico y autor de Disturbing the Universe.












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